Un secreto que jamás debió ser contado ha salido a la luz.
Disfruta de cada línea hasta ser testigo del acogedor misterio que envuelve a Lola.

domingo, 20 de junio de 2010

Capítulo 2: Malos augurios

Odio madrugar, pero aquella mañana el penetrante y molesto ruido del despertador lo oía lejano, como un susurro inentendible que se iba acercando. Las cervezas que me tomé la noche anterior con Leo aun me mantenían en ese estado de entumecimiento cerebral. Apagué el despertador suplicando que una ola de frío hubiera enterrado mi casa bajo toneladas de nieve durante la madrugada. Levanté la persiana y maldije en todos los idiomas que pude. Tenía que darme prisa, había quedado con Darío. Me duché con agua fría para calmar en parte la resaca, me tomé el café mientras que de la radio emanaba la dulce voz de Corina y su último éxito en la lista de los 40 y bajé corriendo las escaleras con un bollo en la mano. Una vez más llegaba tarde.
Tras media hora de viaje, me bajé en Chamartín y empecé a buscar a Darío por el andén. Había demasiada gente. Cada choque con el resto de viajeros me hundía más en ese humor que me hace querer matar a alguien, pero ese día no. Darío me había mandado un sms a las tantas de la mañana, quería hablar conmigo. Finalmente vi su melenita rubia entre la muchedumbre, le vi sentado, cabizbajo. Algo turbio le rondaba la cabeza.

- Ey Darío, ¿que tal todo? ¿Cómo andas?

- Jorge, vamos a otro sitio y te cuento.

Joder, parecía más serio de lo que pensaba.
Tras unos minutos andando llegamos a una cafetería, no nos habíamos dirigido la palabra desde que nos encontramos en el andén. Fueron unos minutos eternos.
Nos sentamos, me miró y la profundidad de sus ojos marrones me heló la sangre. Comenzó a hablar.

- Jorge, siento la espera pero estoy muy alterado. Anoche tuve un sueño, el sueño más real que se pueda tener.

- Bueno, a veces pasa. No creo q sea para preocuparse tanto.

- No tienes ni idea. Era mucho más que un sueño, yo estaba allí. Todos estábamos allí… - sus palabras resonaron en mi cabeza sin sentido alguno- Vas a pensar que estoy loco, más loco de lo normal pero necesito hablarlo con alguien.

- Dime, sabes que puedes confiar en mí.

- Todos llorábamos… Lola estaba muy mal, creo que estaba en un problema muy serio y Leo… Leo no paraba de gritar desconsolado… -Darío empezó a llorar…- Y tú…

- No te preocupes tío, es sólo un sueño.

Darío respiró profundamente antes de concluir con un contundente:
- Creo que vi el futuro…


Volví a casa preocupado, nunca había visto a nadie tan triste y menos por algo que aun no ha pasado. Tenía que sacarle una sonrisa así que rápidamente abrí el tuenti y organicé una salida al garito al que solíamos ir: Los Toledanos. Esa noche tenía que ser perfecta…


Llegó la hora. Salí de mi portal con la incertidumbre pintada en el rostro. Había quedado con Darío para ir juntos en el metro y la verdad es que no paraba de darle vueltas a su cruento relato de la mañana. Sólo quería que esa noche fuera la que llevábamos tanto tiempo esperando después de una oscura época de enclaustramiento por los estudios. Nos la merecíamos. Me la merecía.
Llegué con 10 minutos de adelanto, no quería hacerle esperar. No, esa noche no. A los pocos minutos le vi en la lejanía, no venía solo. Lola y Lulú caminaban a su lado, y me tranquilizó escuchar la melodía de “Bajo el mar”. Era un clásico en nuestras salidas. Al llegar a mi lado, me di cuenta de que a Darío le había cambiado la cara. Ya no desprendía nerviosismo, la fiesta había borrado sus angustias al menos durante unas horas. Justo lo que buscaba.

-Perdidooooooooooooosss!!! – nos saludó una multitud desde el otro lado del bar.

En seguida comenzó el baile de jarras llenas de kalimotxo, la cámara no dejaba de cegarnos con su potente flash, las risas inundaban hasta el último rincón y sólo las borderías del camarero nos cortaban un poco el rollo (pero muy poco). Los metros de bebida iban y venían, estaba siendo una noche legendaria, pero de repente me quedé petrificado. Me pareció ver a una persona saliendo del local que… No podía ser. Rápidamente agarré a Leo del brazo y tiré con fuerza de él hacia el baño, teníamos que hablar.

-Leo, acaba de pasarme algo muy tenso…

-Tranquilízate tío, a ver cuéntame.

-Es una larga historia… - le conté el encuentro de esa mañana con Darío- y creo que me estoy volviendo loco.

-¿Pero qué tiene que ver el sueño de Darío con todo esto¿?

-¿No te das cuenta? ¡¡¡Todo está relacionado!!! Sé que cuesta creerlo pero realmente lo más increíble de esta historia es que Darío me lo advirtió. Y yo acabo de sentirlo, esa sensación de haber visto a ese tío en algún sitio en otra dimensión o vida paralela. Y creo que sé dónde ha sido, en el sueño que Darío me ha contado esta mañana.

♫♪ This is how you remind me ♪ ♫

La música de mi móvil rompió la magia del momento
Marta me acababa de mandar un sms:

Jorg dnd stas? Dario a dsaparecid

Jorge

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